Y llegó la Nochebuena y con élla, tarde pero al fin, mi espíritu navideño. Por supuesto la que más disfrutó la cena, muchos saluditos por el cel, el jueguito de los regalos, y brindar por poder estar con la familia, fuí yo. Probablemente el brindar... lo disfruté de más. Aquí estoy con mi papá:
El 25, un poco indispuesta, tuvimos mi esposo y yo comida con amigos que hace tiempo no veiamos. Disfrutamos mucho, platicamos, comimos, y otra vez terminamos bastante tarde.
El 26 me despertó mi primer regalo de Santa, mi sobrino David a quién hacía años que no veía y a quién pude disfrutar todo el día:
No es hermoso?
Y ya el fin de semana, por fin regresamos a casa a descansar, y ahí estaba esperándome, el otro regalo que me trajo Santa:
SI! Unos patines. Parecerá extraño, pero era algo que deseaba mucho. Nunca patiné y nunca había tenido unos. Mi esposo no es muy bueno para los regalos de todo el año, pero Santa Claus siempre es maravilloso conmigo.
Ya platicaré como me fué con los patines, jijiji. De niña me daban pánico, espero superarlo, o por lo menos, no morir en el intento.




RSS Feed (xml)